Adictas al bálsamo labial, uno de los favoritos de las editoras de belleza viene de la costa levantina - Septiembre 2017 - Laboratorios Calduch
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Adictas al bálsamo labial, uno de los favoritos de las editoras de belleza viene de la costa levantina – Septiembre 2017

Dermo Suavina en Vogue España
Dermo Suavina en Vogue España
© RUBÉN VEGA. REALIZACIÓN: PATRICIA RUIZ DEL PORTAL

Adictas al bálsamo labial, uno de los favoritos de las editoras de belleza viene de la costa levantina

Nos referimos a Suavina, una pomada creada por un farmaceútico de un pueblo de Castellón cuyos usos hemos reinventado en primera persona

Hace unos meses, Paloma Abad, redactora jefe de belleza de Vogue España, compartió una imagen en su cuenta de Instagram que me trajo muy buenos recuerdos (y unas ganas locas de comprar cantidades ingentes del producto del que hablaba). Se refería a Suavina, un bálsamo hidratante de farmacia súper conocido en la costa mediterránea española con más de 130 años de historia. Sus palabas provocaron en mí esta secuencia de pensamientos y sentimientos: recordé mis veraneos de adolescente en el Levante; recordé que cuando tenía 16 compré Suavina (por aquel entonces Dermo-Suavina) en una farmacia cualquiera de Valencia; recordé su textura cítrica muy, muy refrescante (bastante diferente a la de la mayoría de los bálsamos labiales) y recordé por qué desde ese verano y hasta ahora no me había vuelto a acordar de él. Y es que en Madrid, aunque ahora cada vez son más las farmacias que lo venden, hubo un tiempo que costaba mucho encontrarlo. Sin embargo para las valencianas es un viejo conocido. Tan conocido que, tal y como me cuenta Patricia Moreno Barberá, redactora de moda de Vogue.es, todas sus amigas lo recuerdan como la crema que sus abuelas usaban ``prácticamente para todo``. De hecho, muchas de esas amigas de Patricia usan 'suavina' como término genérico para referirse a CUALQUIER bálsamo labial (lo que es un claro indicador del nivel de popularidad de esta pomada).

Este clásico de las farmacias valencianas –con un precio que ronda los dos euros– es una especie de ungüento multiusos que no solo vale para reparar unos labios agrietados. Sus usos se han reinventado hasta el extremo, de la misma manera que otras cremas icónicas como Biopel (el favorito de unas cuantas modelos y actrices españolas); Homeoplasmine (un básico en el maletín de muchos maquilladores) o el icónico Eight Hours de Elizabeth Arden. Su fórmula es una mezcla de aceites esenciales y mentol súper hidratante y fácil de extender –puede que su textura mentolada sea lo que más llama la atención la primera vez que lo pruebas– que ha permanecido intacta desde que su creador, Vicente Calduch, la creara en su farmacia de la Calle Mayor de Villarreal para reparar los labios agrietados de las personas que trabajaban en el campo. Desde entonces han pasado más de 130 años y esta pomada se sigue fabricando en los laboratorios Calduch de Castellón por la quinta generación de farmaceúticos de esta familia.

Porque somos varias las editoras de belleza que lo usamos –y que compramos varias cajitas de este bálsamo cada vez que pisamos terreno valenciano–, los usos diferentes de este bálsamo labial que viene del Mediterráneo español podrían resumirse así. 1) Para labios agrietados, deshidratados o muy secos. Puedes usarlo tantas veces como quieras a lo largo del día, aunque a mí me gusta aplicarlo a modo de mascarilla labial, extendiendo una generosa capa de pomada cada noche. Así prevengo que el frío acabe convirtiendo mis labios en una piel cubierta de pellejitos casi imposible de maquillar. 2) Para calmar irritaciones de la piel, incluso después de haber tomado el sol. Debe usarse con mesura porque es muy graso, pero en momentos puntuales resulta refrescante y alivia el escozor. 3) Como prebase antes de maquillar mis labios. Aunque tiene una textura muy cremosa, facilita la aplicación de la barra de labios después (sin que se desdibuje ni se cuele el color por los contornos). 4) Para ablandar las cutículas antes de empujarlas durante la manicura. 5) Cada vez que estrenas sandalias para aliviar y prevenir rozaduras.

PD: aunque es un clásico en las farmacias valencianas, puedes encontrar este producto en otras ciudades españolas. Y si no, encargarlo en tu farmacia o parafarmacia habitual –tal y como me explicó la farmaceútica a la que dejé sin existencias de Suavina cuando le pedí exactamente 5 cajas– indicando este código nacional: 181853.9.

Morales, Ana. (5 de Septiembre de 2017). Adictas al bálsamo labial, uno de los favoritos de las editoras de belleza viene de la costa levantina. Vogue España, Edición Online. Recuperado desde: http://www.vogue.es/belleza/tendencias/articulos/dermo-suavina-balsamo-labial-farmacia-castellon/30876

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